Qué difícil es no tener una meta, un objetivo, un sueño, un lugar qué alcanzar. A qué vine a este mundo, qué hago ahora, qué hago aquí, ¿saco mi mayor potencial, me quedo quieta, avanzo, exploto, respiro, duermo? A veces la flexibilidad de la vida me emociona y otras me agota. ¿Será el libre albedrio nuestra bendición o nuestra maldición? Prefiero pensar lo primero.
Sacúdanme, y vuelvan mi vida simple, sencilla, pacifica y fácil.
